Hablar inglés en Colombia, un privilegio de pocos

Marcela Salinas

Headhunters como Hays y Michael Page afirman que hablar inglés en Colombia representa distintas ventajas para las personas que buscan trabajo. Por ejemplo, si una persona habla inglés tiene una probabilidad 50% mayor de conseguir trabajo y su nivel salarial es en promedio 30% mayor que el de alguien que no habla inglés. 

En mi vida profesional he tenido múltiples evidencias de este hecho, las ofertas de trabajo más interesantes, no solo incluyen siempre entre la lista de requisitos el dominio de este idioma, sino que además, en la mayoría de los casos, al menos una de las entrevistas del proceso es en inglés, con una persona que por lo general tampoco tiene el inglés como lengua nativa. Yo personalmente, he tenido entrevistas en inglés con personas de Alemania, China, Portugal, Brasil, México y Colombia, porque el inglés resulta ser el idioma que nos une a todas las demás nacionalidades. 

Hablar inglés me ha generado muchas otras ventajas durante mi vida. A los 17 años mientras esperaba empezar semestre en la universidad, conseguí mi primer trabajo como profesora de inglés en un instituto de idiomas en Villavicencio, mi ciudad natal, sin tener ninguna destreza adicional que la de hablar inglés. Desde el primer día de clases en mi carrera como ingeniera industrial, todos los libros de referencia que los profesores incluían en el contenido de los cursos eran en inglés, no haber podido leerlos habría implicado una significativa desventaja frente a mis compañeros, casi todos ellos egresados de los mejores colegios de Colombia, que además por definición son siempre bilingües. El dominio del inglés era también requisito para aplicar a la beca que el Servicio de Intercambio Alemán (DAAD) me dio para estudiar y trabajar durante un año en Alemania. Finalmente, los artículos y libros que mayor valor aportaron a mi proyecto de grado estaban escritos en inglés, inclusive aquellos que habían sido escritos por investigadores colombianos. 

Así como este idioma me ha abierto puertas, he tenido que ver cómo se las cierra a las personas que no lo dominan. En las multinacionales que he trabajado ha existido siempre un “techo de cristal” para quienes no hablan inglés. Inclusive en una de ellas siempre admiré que los líderes de la organización nunca discriminaron un candidato por la universidad de la que era egresado o por su cercanía con X o Y gerente, pero el hecho de no hablar inglés si acabó con las esperanzas de un ascenso a profesionales muy bien cualificados, de los que nadie tenía duda de su alto desempeño. 

En un país como Colombia, hablar inglés de manera fluida tiene una correlación altísima con el origen socioeconómico de la persona. Este hecho siempre lo identifiqué de manera empírica, pero lo pude comprobar recientemente al hacer un análisis de los resultados históricos de la prueba SABER11 de Inglés, que gracias a los esfuerzos de los últimos 10 años del Ministerio de Educación, está alineada con el marco común europeo. 

Esta investigación me permitió ver que la probabilidad de graduarse con nivel de inglés intermedio o superior en Colombia es 6 veces mayor si el estudiante se gradúa de un colegio privado. Pero esta información no es nueva, es claro para todos los colombianos que el desempeño académico de los colegios públicos es por lo general inferior al de los colegios privados, lo que sí llama la atención es que en los resultados de la prueba SABER11 por asignatura, la brecha del resultado promedio en inglés es el doble que en las demás (en matemáticas, ciencias, sociales y lectura es cercana a 4 puntos de 100 y en inglés es de 8 puntos). Esto es mucho más grave si tenemos en cuenta que aproximadamente el 70% de los estudiantes en Colombia se gradúan de colegios públicos.

Cuando llevaba 2 años de experiencia profesional, decidí dar un alto a mi carrera en finanzas para hacer parte de un programa de impacto social llamado “Enseña por Colombia”. El programa consiste en reclutar profesionales de muy alto desempeño académico y/o laboral para ser profesores en colegios en áreas vulnerables del país. Como lo más difícil para muchos colegios es conseguir profesores de inglés, muchos de nosotros, incluyéndome, resultamos enseñando inglés aunque nuestra fortaleza estuviera en otras asignaturas. 

El mayor aporte que hizo Enseña por Colombia a mi perfil profesional fue un deseo inmenso de lograr lo que ellos llaman “disminuir la brecha”. Esa brecha no es explícita, pero se atraviesa en el camino de progreso económico de las personas de bajos recursos en Colombia, es como un inmenso abismo muy difícil de cruzar, del cual la población que crece en una posición privilegiada casi nunca ni siquiera se entera. 

Hoy, 8 años después de mis tiempos como profesora de inglés en Usme, estoy convencida de que dar la posibilidad a los niños de aprender inglés desde el colegio es una muy buena forma de disminuir esa brecha, pero lograrlo requiere una mirada detallada a su contexto y una solución que tenga su origen en las particularidades de su entorno, un entorno que muy pocas personas, privilegiadas como yo, tenemos la oportunidad de conocer. 

Lo que yo más quiero es que, así como yo pude, cualquier niño de un colegio público en Colombia, de una ciudad grande como Bogotá o de una vereda del Chocó, pueda conseguir un primer empleo sin ninguna cualificación adicional que hablar inglés, leer los libros y artículos en inglés que tienen el conocimiento más actualizado de cualquier ciencia, aplicar a becas internacionales, conseguir el trabajo de sus sueños y después lograr el ascenso que le permite interactuar con personas en distintos lugares del mundo. 

¿Usted también quisiera eso?